Medicina alternativa, la otra medicina (Parte 1)
La medicina alternativa es un modelo de medicina que viene definido por un sistema médico de terapias paralelas a las de la medicina convencional. Unas técnicas curativas y preventivas que cada vez más están arraigadas en diferentes países, y que en todos los casos su fin último es una alternativa sanitaria que ofrecer a los pacientes.
Una alternativa que defiende su existencia porque establece un modelo de terapias que están basadas en ciertas técnicas tradicionales que perduran desde la antigüedad.
La medicina desde siglos se ha basado en una concepción humanista de la naturaleza y del hombre, para poderla utilizar y aplicarla en su salud. Actualmente esta mirada al pasado en referencia a las técnicas de sanación utilizadas hace milenios, ha abierto unos nuevos procesos terapéuticos que se están incorporando cada vez más en la recuperación y prevención de la salud.
Para entenderlo mejor, tendríamos que hacer un poco de síntesis histórica que nos explique de forma muy sucinta el porqué de la medicina tradicional. La medicina convencional tiene, desde hace más de dos siglos, como uno de sus fundamentos el entender el cuerpo humano concebido como una máquina.
Una consideración mecanicista que interpretaba al ser humano como una fábrica o sistema estructuralista y armónico de funciones biológicas.
Libro de anatomía humana de Andres Vesalio, «De Humani Corporis Fabrica» (1543)
En el año 1543 Andres Vesalio en su libro de anatomía humana De humani corporis fabrica “La fábrica del cuerpo Humano”, definía lo que se podría llamar el paradigma mecanicista de la estructura de la anatomía. Una disección pormenorizada de los órganos y elementos del cuerpo descrito con un virtuosismo anatómico como si de una máquina perfecta se tratara. Una visión muy adelantada en su tiempo. Todo ello escrito en diferentes tomos específicos correspondientes a cada parte de la anatomía del hombre. Una reflexión que se describía minuciosamente para lograr entender el todo en sus partes, y que tenía su fundamento en las teorías cartesianas o positivistas de la ciencia.
Teorías que, desde la filosofía y la matemática, pretendían llegar a conocer el mundo en cada una de sus partes y de esta forma poder llegar a comprenderlo en su totalidad.
Consecuentemente, a partir del conocimiento y del buen funcionamiento de cada una de las partes, se concluía inequívocamente el buen funcionamiento del todo. Lo global era la suma de las partes.
Posteriormente se pasó de esta concepción mecánica del cuerpo humano como estructura o maquina en la que sus piezas diseñadas para un uso exclusivo actuaban acordes entre si de una forma sabia e inteligente, a una visión bajo la perspectiva de una concepción química en su composición y funcionamiento. Un concepto que precisaba bajo una consideración analítica, que los factores de interrelación entre las condiciones externas, (gérmenes, bacterias, etc.), determinaban la relación entre causa y efecto de nuestra salud. Lógicamente y en este aspecto, el seguimiento, control y prevención de todas aquellas influencias externas serían la causa indiscutible que podía alterar nuestra salud, o bien prevenirla.
Un juicio que se fue haciendo poco a poco analíticamente reduccionista. Y mientras frente a esa restricción, la medicina alternativa mantenía un enfoque holístico de la salud. Un término que provenía del filósofo Christiaan Smuts (1870-1950), que publicó en 1926 la obra pensamiento holístico y evolución. Una concepción aplicada al saber humano que entraba en contradicción con el reduccionismo estructuralista de la época.
Una posición metodológica que se basaba en el concepto del ser humano como un todo y no sólo la suma de sus partes.
La aplicación en medicina de su teoría, establecía que los sistemas basados en terapias alternativas percibían al individuo como un ente global, cuerpo, mente y espíritu. Y no exclusivamente como una suma de sus partes.
Jaime de Oleza
Arquitecto
16.04.2026