El Kintsugi o como aprender del pasado

Los polígonos de Thiessen
kintsugi

El “Kintsugi” es una técnica milenaria japonesa, que consiste en reparar las piezas rotas de cerámica, que por accidente o por el paso del tiempo se han deteriorado. Un procedimiento que aplicando un barniz espolvoreado en oro, une los fragmentos rotos de la cerámica fracturada, evitando de esta forma resignarse a recoger y tirar los restos a la basura.

El Kintsugi pretende dar valor a la imperfección, exagerando las líneas de rotura como si fueran heridas del tiempo que se exhiben para convertir el objeto en una pieza única. De esta forma adquiere una nueva estética que consigue hacer más preciado el objeto recompuesto. Un objeto que gracias al Kintsugi adquiere una nueva vida.

Un proceso que hace de las grietas y de las imperfecciones, algo más bello que el original.

Una alternativa de la realidad que gracias al paso del tiempo, consigue convertirse en una herramienta más en el proceso estético de diseño. Un planteamiento que dejando de lado los criterios consumistas de usar y tirar, tiene en la sostenibilidad su razón de ser, y se hace patente de una forma armoniosa.

En el ámbito de la arquitectura y el urbanismo, ha habido experiencias que han utilizado este mismo concepto para incorporarlo en diversos proyectos actuales. Es el caso de la artista neoyorquina Rachel Sussman, que al incorporar diferentes materiales, hace de esta técnica una nueva interpretación del espacio público, reparando las grietas de las aceras, de los edificios etc.

En cierta medida exagerando igualmente las posibles heridas que provoca el paso del tiempo.

Y ya sin ir más lejos, una adaptación muy personal y que tenemos muy visible, es el famoso “Trencadís” que utilizaba Antoni Gaudí en la mayoría de los revestimientos de sus obras. Un diseño que se basa en la reutilización de piezas de cerámica, platos, baldosas, etc. y que gracias a la composición de los diferentes dibujos y colores, producía un efecto estético tan identificativo con su obra y con el modernismo imperante en su tiempo. Un criterio de reutilización realmente novedoso y atractivo, que vuelve a hacer útil aquello que está deteriorado.

grietas

En definitiva enaltecer la grieta y las imperfecciones en el paisaje urbano y en la arquitectura, puede llegar a transformar el espacio en el que vivimos. Hacer que las grietas de nuestros edificios, así como los desperfectos que a través de los años han soportado, sus fracturas, y hasta sus daños y ruinas, se hagan visibles, convierte nuestra arquitectura en un fiel espejo de nuestra historia. Y también, y no menos importante, en proporcionarle la necesaria sostenibilidad tan necesaria e imprescindible en los tiempos actuales.

Jaime de Oleza
Arquitecto
24.10.2019